Los pulmones de mi perla

“Debiera exigirse a cada hombre,como título a gozar de derechos públicos,que hubiera plantado cierto número de árboles”.
                                                                                                                                                                              
José Martí

https://i1.wp.com/azurina.cult.cu/out_sites/patrim/premios/imgs/41.jpgEn la Perla del Sur, como
prefieren llamarla los hijos de la ciudad de Cienfuegos, el azul de la bahía es
parte indisoluble de la vida cotidiana de sus habitantes, como lo ha sido el
verdor de  sus calles, desde la fundación misma de la Colonia Fernandina
de Jagua, en 1819.

¿Cuántas
veces nos hemos quejado por la ocurrencia de indisciplinas sociales, que
incluyen el maltrato a la propiedad social y personas? ¿Quién no ha protestado
cuando se interrumpe nuestra tranquilidad y la de los vecinos? ¿Y por qué no
incluimos entre esas desobediencias el maltrato a los árboles, que tanto perjudica el entorno urbanístico?

 Varios censos dan fe de que, a principios del
siglo veinte, existían en el Centro Histórico de Cienfuegos 102 cuadras
con arbolados distribuidos en 10 200 metros. Pero, del 2002 en lo adelante,
los árboles sembrados en el borde de las aceras y de la trama urbana, han
tenido una supervivencia insignificante por el maltrato de los propios
habitantes.

Esa
situación, unida a la poda y tala indiscriminadas, evidencia falta de control
ante las acciones indolentes de algunos ciudadanos que violan las leyes
forestales. El incremento de la temperatura en las zonas pavimentadas, es
apreciable y con el tiempo, el déficit de este tipo de áreas verdes ha incidido
notablemente en la contaminación atmosférica, en particular la generada por la
industria y el transporte automotor.

Nosotros,
los padres y los maestros, en las escuelas y el
hogar, debemos incidir en la educación ambiental de los niños. Enseñarlos a
valorar la flora en calidad de elemento primordial para la salud de los seres
humanos, porque ellos nos cuidan de los rayos del sol en un país tropical y de
los destructores vientos durante la temporada ciclónica; a fin de cuentas, los
árboles ofrecen belleza al paisaje urbano. Aprender a sembrarlos y cuidarlos,
es muy importante para el futuro del planeta.

¿Por qué es preciso hacer eso?. Paradójicamente, entre los depredadores de las plantas están los
niños y jóvenes, inconscientes de la importancia esos protectores del reino
vegetal y como parte de las indisciplinas sociales que, de vez en vez, se
observan en auge.

Las nuevas generaciones pueden ser también las mejores para
contrarrestar
falsas
razones o creencias erradas, que esgrimen quienes cortan un árbol o hacen que
muera, alegando que las raíces afectan el pavimento, las aceras y hasta los
pisos de las viviendas.                            

Otros
criterios radicales para eliminarlos se basan en la presencia de plagas, la
oscuridad y el efecto de barrera contra la ventilación. Pero, cualquier
inconveniente resulta insignificante en comparación con el número de beneficios
que proporciona la floresta. Por ello, hombres y mujeres tenemos que reverdecer
la ciudad y sus alrededores, constantemente.

A
partir del criterio de una comunidad como patrimonio de todos y sustentada en
la sostenibilidad, el Proyecto Agenda 21 en Cienfuegos, única ciudad costera de
Cuba que se acoge a este propósito, se ha venido poblando con ocujes y
majaguas. Inicialmente, esto acontece en 35 manzanas para completar los quince árboles
que puede tener cada cuadra en los Consejos Populares de Reina y del Centro
Histórico de Cienfuegos, ambos con un rico acervo patrimonial.

Urge
la participación consciente de la comunidad en el rescate de muchos árboles
para mantener la imagen de la linda Ciudad del Mar, reconocida como Patrimonio
Cultural de la Humanidad,
por ser ejemplo de un conjunto arquitectónico representativo de urbes fundadas
en el siglo XIX, eclecticismo de estilos que enriquecen el espíritu de los
transeúntes.

No
lo dejemos para mañana y plantemos los árboles que sean necesarios. Ganémosle
tiempo al tiempo, a favor del bienestar de todos.

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