Es mejor solo, que mal acompañado

Existen frases, como ésta
que nos ocupa, que a ciencia cierta no sabría asegurar nada acerca de su
procedencia, ya que lo mismo se utili
http://andreabalbontin.files.wordpress.com/2008/06/solo-medito-mi-futuro.jpgza en Cuba que en cualquier otro país del
mundo.
Lo cierto es que las
escuchamos tantas veces desde que somos así de chiquitos y hasta que peinamos
canas, que llegamos a pensar que son cubanas, lo cual -en este caso y en otros
muchos-, ni lo afirmo ni lo niego.

 Es mejor solo, que mal acompañado, suena a algo así  como un consejo de mamá -durante la niñez y
la adolescencia-, para que tuviéramos mucho cuidado a la hora de escoger
nuestras compañías, háblese de novias y amigos, al considerar que algunas de
ellas no eran las más recomendables.

Es mejor solo, que mal
acompañado
, le dijo el bisabuelo al
abuelo, cuando aún ninguno de ellos pensaba serlo. Fue el consejo que le dio
algunos años después el abuelo a mi padre, cuando yo todavía no había nacido.

Es mejor solo, que mal
acompañado
, me repitió mi padre
muchas veces sin llegar al cansancio y esa frase será, precisamente, la que
diré hoy a mi hijo esta noche apenas entre por la puerta de la casa.

Y no dudo que será también lo que mi hijo le diga
al suyo.  Claro, algún día, cuando el
pequeñín comprenda.

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