CABALLEROS, ¿DÓNDE ESTÁ LA CABALLEROSIDAD?


Siempre que hablamos del respeto por los demás salta a la
luz la perdida de algunos hábitos y costumbres inculcados por nuestros padres,
entre ellos la caballerosidad. Y es que si todos sabemos qué es y cómo ponerse
en práctica, ¿por qué entonces no siempre cedemos el paso por la acera que
transita en dirección contraria o el asiento en la guagua a una mujer o
anciano, por qué no los ayudamos a descender del ómnibus?
¿Serán acaso las mujeres culpables en parte de que se esté
perdido esa buena costumbre? ¿La caballerosidad es imputable solo a los hombres
o las damas pudieran ser también amables entre ellas o ante la presencia de un
anciano o persona con alguna imposibilidad?
Sin lugar a dudas, gentileza está ausente tanto en hombres
como en mujeres en no pocos lugares y nos corresponde a todos nosotros ir a su
rescate. ¿Será tan difícil? ¿Qué hacer para lograrlo?
En la misma medida que seamos más caballerosos y corteses con
los demás, podemos exigir que lo sean con nosotros, pues solo así estaremos
siendo mejores seres humanos, los hombres y mujeres que requiere la nueva
sociedad que se construye.

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