¿IR AL DENTISTA?, PA SU ESCOPETA

Las salas de estomatología
s
on casi todas iguales. El olor antiséptico, el rumor ininterrumpido de agua
corriente y el zumbido abomin
Un implante dentalable de la maquinita, lo que conlleva a muchos a cierto
temor.

Aunque
no siempre se reconoce, son bastantes las personas que temen visitar al dentista,
al extremo de soportar du
rante horas o noches enteras fuertes dolores.
¿Existe acaso momento más
desolador que ese en que la lengua avanza confiadamente por la dentadura, y
tropieza en el borde cortante del hueco de una muela picada, cuyo empaste
desapareció sin que supiéramos cómo ni cuándo?
El
temor al dentista esta bastante generalizado que conocemos a estomatólogos que sienten
pánico ante la sola idea de verse sentados en el sillón del colega.
En
la práctica el mal momento que pasamos en el sillón de la sala estomatología,
es insignificante con los
muchos que sufrimos de no acudir a ese lugar, donde recibimos siempre un trato
amable y cortés.

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