Ese manager que llevamos dentro

 Armandito Siempre hemos escuchado decir, y se repite en cualquier lugar del mundo, que todos lo adultos llevamos un niño dentro o un poco de muchacho, como dice la letra de la gustada canción, tal vez para justificar un tanto las travesuras que hacemos a ciertas edades de la vida, pero en Cuba no es tan así.
En nuestra Isla –lo que pudiera ser un caso único digno de figurar en el libro de Récords Guinnes-, no pocos adultos llevamos dentro, consciente o inconscientemente, un director de béisbol que durante el Campeonato Nacional, sobre todo en esta fase final, brota de manera espontánea.
Así las cosas, equivocados están Antonio Pacheco al frente de Santiago de Cuba, Víctor Mesa con Villa
¿Cuántas veces discrepamos con decisiones en el terreno? Clara, Juan Castro a la cabeza de los espirituanos o Jorge Fuentes en Pinar del Río, si piensan que son los managers de esos equipos, pues a ellos solo le corresponde tomar las decisiones en el terreno para bien o para mal del conjunto.
Los verdaderos “directores” de béisbol dirigen con mucha seguridad desde las guaguas, los barrios, las cuadras, en los centros de trabajo, incluso desde nuestros propios hogares.-Existen miles de ellos –entre quienes me incluyo – que pueden ser lo mismo un hombre que una mujer.
No hay decisión en el terreno, por fácil o difícil que parezca, que no se analice, valore, discuta o critique a favor o en contra del encargado de tomarla en su justo y preciso momento, poco importa si tuvo media hora o tal vez un segundo para ello. Entonces surge la conocida expresión que señala: “Si yo hubiera sido director”, y a partir de ahí aguántese para lo que viene detrás.

Ha pensado usted, ¿Cuál sería su respuesta si mañana o pasado le proponen dirigir el equipo de su provincia? Imagino miles de justificaciones para evadir tal responsabilidad: “Aún no estoy bien preparado”, “No dispongo de mucho tiempo”, “Quisiera, pero los problemas personales me tienen agobiado” y no faltará quien asegure: “Si la propuesta fuera en otro momento aceptaría sin pensarlo dos veces, ahora me duele mucho la cabeza”.
De ahí el respeto y la admiración que siempre he sentido por los Pachecos, los Víctor y otros muchos que tuvieron o tienen bajo su mando la dirección de un conjunto y que constantemente recaba de ellos adoptar decisiones en las que se acepta o se falla, pues recordemos como dice el dicho popular; La pelota es redonda, pero viene en caja cuadrada.
Resulta imposible tratar de impedir que brote ese Gran Director que muchos llevamos dentro, pero tiene que ser así, pues como aseguran no pocos colegas –que en ciertos momentos devienen directores también-, el béisbol es todo pasión, es vida.

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