Los hijos: ¿Atan o desatan los matrimonios?

La interrogante me la formuló
recientemente un amigo e intenté responderla a partir de dos ejemplos reales y
fáciles de comprender, pero
No se puede mostrar la imagen “https://i2.wp.com/www.cyberconsejos.com/images/hijosDegr.jpg” porque contiene errores. a la vez diferentes.
Carla y Ramón, formaban una pareja
con más de tres años de casados, pero aproximadamente al año y medio de
matrimonio la relación comenzó presentar fisuras. Entonces ella decidió tener
un hijo e intentar, a través de éste, una mayor estabilidad. En resumen, la
relación de esa pareja se mantiene, pero a qué precio, en qué condiciones, si
prácticamente ya no existe comunicación y las horas que pasan juntos deviene
verdadero martirio no sólo para ellos sino para el pequeño también.
José y María del Carmen desde que
se conocieron conformaron una pareja estupenda, de esas que todos aseguramos es
feliz de solo mirarla. Tres años de casados y todo marchaba a las mil
maravillas. Salían juntos y con frecuencia iban  a la playa, al campismo, a los hoteles, en
fin, a todos los lugares. Disfrutaban de la vida.
Claro, no siempre fue así, hace
aproximadamente nació María Josefa, hija de ambos y la cosa cambió. Por lógica
se redujeron las salidas y los paseos, ahora la atención de la pequeña ocupa
parte del tiempo que antes se destinaba a diversiones y él no lo entiende por
lo que comenzó a salir solo y a tener una que otra aventurilla por ahí. La pareja
prepara el divorcio.
Como puede observarse son dos
casos donde el hijo “aparentemente” determina en la continuidad de la pareja, y
digo aparentemente, porque en realidad esas acciones son provocadas por los
padres, pues dejó de existir entre ellos un amor sincero y profundo, un amor
verdadero.
Existe también la otra cara de la
moneda. Están los padres que se desatan de los hijos definitivamente o casi
definitivamente, que no es lo mismo, pero es igual; una vez que se destruye el
matrimonio. Piensan, en el mejor de los casos, que con una pensión mensual
resuelven el problema. No podían faltar los que con un segundo matrimonio,
olvidan los hijos del primero.
Claro, no todos son así. Existen
padres que aunque separados continúan velando por el desarrollo integral del
hijo, su educación, salud, sus problemas y dificultades, sus tristezas y
alegrías.
Los hijos nunca atarán a la
pareja, eso es absurdo. Ellos son responsabilidad de ambos, estén o no casados,
ya que si en verdad los quieren, los padres deben, hasta el final de sus vidas,
sentirse unidos a los hijos y los hijos a los padres.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Reflexiones. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s