Límites imprecisos

En las artes, háblese de cine, la Literatura y fotografía,
por ejemplo, los límites entre erotismo y pornografía en ocasiones son
imprecisos, aunque existe una marcada diferencia a la intencionalidad de un
tipo de muestra y la otra.

Podemos
decir que mirar es un placer con independencia de las sensaciones que pueda
despertar en las personas y que lo pueda llevar a valorar de arte la puesta en
escena o, sencillamente, una cochinada, denigrante e impropia.

Más
allá de presentarnos un cuerpo desnudo o semidesnudo, un beso, una caricia o
una mirada insinuante, el cine erótico muestra la sensualidad y sexualidad
humana, a través de la vida de los protagonistas, que nos sumergen en el
lenguaje de los cuerpos, en su tiempo, en su sonido.

En
cambio, en pornográfico incluye la sexualidad como centro y no complemento de
la trama. Describe o exhibe el acto sexual con el fin de estimular el
deseo  por encima de las sensaciones
estéticas o emocionales.

En
ocasiones resulta difícil diferenciar donde termina lo erótico y comienza la
pornografía.

Las
artes reflejan la vida de las personas y el erotismo es parte de ella,
imposible que viva uno sin el otro como no puede vivir la planta sin luz.

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