Revolución, a pesar de los pesares

La Revolución Cubana –es
muy cierto-, ha atravesando momentos difíciles, que han provocado no pocas
veces la preocupación de los amigos, pero como siempre, la máxima dirección de
la Revolución traza estrategia y táctica que permiten salir a flote y vencer
como en otras tantas batallas por la subsistencia y el futuro.
Para ello la Revolución –con el
pueblo cubano como principal protagonista y la certera dirección de Fidel y el
Partido-ha vencido no pocos escollos; unos heredados, otros propios de los
momentos que les ha tocado vivir a estas generaciones, pero la mayor parte
impuestos por los gobiernos de Estados Unidos de América, con sus bloqueo
económico, presiones políticas, amenazas de agresiones militares y un odio sin
límites que los lleva a cometer mil atrocidades.

El susodicho
bloqueo, la sequía, los huracanes, los problemas que aquejan al mundo y de los
cuales es imposible  desentenderse,
influyen en la economía y en la calidad de vida del cubano, sin embargo, la
economía crece y se avanza, a pesar de los pesares –como diría un cantautor
cubano.
Los incrementos salariales y
por concepto de seguridad social, la transformación del sistema de generación
eléctrica que se va gestando con la instalación de grupos electrógenos en todas
las esferas, hasta nivel de comunidades; la entrega a la población de efectos
electrodomésticos menos consumidores de electricidad y otros medios que mejoran
considerablemente a la familia, son logros indiscutibles de la Revolución.
A pesar de esas adversidades
los cienfuegueros, por ejemplo, experimentan significativos avances en casi
todos los indicadores de la vida económica y social, tiempos buenos para las muestras
de solidaridad, pues cientos de médicos, técnicos de la salud, enfermeros,
educadores y otros profesionales cienfuegueros tendieron la mano amiga en otros
confines del mundo, al tiempo que cobraron vida dos importantes programas
incluidos en la Alternativa Bolivariana para las Américas: Operación Milagro y
la formación de médicos para Latinoamérica.
Todo eso se logra gracias al
esfuerzo y sacrificio del pueblo cubano, a los desvelos de la máxima dirección
del país y su juventud, pues al igual que los que intervinieron en la Operación
Carlota, durante la guerra en Angola, son los jóvenes cubanos de hoy los que
llevan sobre sus hombros el peso de la Revolución.
Esos jóvenes son baluartes de
estos tiempos dentro y fuera del país, son ellos los que hacen y harán posibles
las palabras que expresara no hace mucho el canciller cubano Felipe Pérez Roque
en la Asamblea Nacional del Poder Popular, cuando señaló: "Cuba no
retrocede, no se vende, no se rinde, no se confunde, no puede ser
derrotada".

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