Los celos (I)

No obstante vivir en el tercer milenio, uno de los deseos más hondos, tanto en los hombres como en las mujeres, es ser el único o la única en la vida del otro, mientras dure la relación.

Cuando en una relación aparece el riesgo de perder el cariño de la persona amada a causa de otra tercera,  surgen irremediablemente los celos. Es casi una reacción en cadena. Pero ello no es malo ni dañino, mientras no traspase ciertos límites.

Según criterios especializados, los celos son normales e incluso necesarios, ya que generan la energía vital en una pareja. En una unión afectiva sana, cada uno de los miembros de la pareja se esfuerza por mantener el amor. Los celos son emociones que funcionan como un mecanismo de defensa.

 Cuando las conductas de celos comienzan a ser obsesivas y crean una atmósfera asfixiante para la persona que es objeto de celos, se establece un fenómeno patológico o enfermizo. En estos casos, la celosa o el celoso, pierde el control de sí y puede llegar a hacerle mucho daño a la pareja.

La enfermedad de los celos, es como una centrífuga que va devorando el raciocinio y la cordura. Ante ataques de celos, escenas pasadas de “rosca”, debemos meditar y actuar de manera madura y equilibrada. Una terapia de apoyo siempre es fundamental en estos casos. (continuará)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Reflexiones. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s