Aprendiendo a caminar

En el periodismo, como en la vida misma, se requiere de un proceso de evolución y desarrollo, de aprendizaje continuo y profundo, de ahí que en la profesión no se pueda llegar y correr el primer día 100 metros planos en un tiempo de diez segundos como los grandes del atletismo, pues incluso ellos tuvieron que transitar por un largo camino de preparación y entrenamientos.

Con asombro vemos cómo algunos estudiantes, recién graduados o corresponsales, pretenden, de la noche a la mañana, hacer grandes reportajes, buenas crónicas o comentarios profundos y complejos, y chocan con la triste realidad de que les es muy difícil, por la sencilla razón de que aún no están preparados para ello.

Y es que aunque se pueda venir al mundo con ciertas aptitudes, con determinadas inclinación o preferencia por la escritura, el periodista en su formación necesita de conocimientos técnicos que posteriormente, enriquecerá con las experiencias personales o las del colectivo donde labora.

La escuela nunca podrá proporcionarle las aptitudes que no posea o facultades que le falten, pero adquirirá una técnica, un sistema de sugerencias, una formación específica, un repertorio básico.

Quien pretenda desandar con cierta facilidad por el fascinante mundo del periodismo debe convertirse en un asiduo lector de todo lo que cae en sus manos, escuchar mucho la radio y ver la televisión, no solo para saber cómo y sobre qué escriben los demás sino también, para avanzar en la cultura general integral que todos debemos alcanzar.

Otra vía de aprendizaje lo constituye el acercamiento a los colegas con cierta experiencia en el medio periodístico y beber de ellos las muchas cosas positivas que acumulan en el diario bregar de horas y horas frente a la máquina de escribir o la computadora.

El periodista está llamado, si no a saber de todo, al menos a tener una noción de casi todo lo que ocurre y así lo ve su público, ese mismo público para el cual él escribe diariamente.

Agenor Martí en el prólogo del libro El reportaje y el reportero, de Santiago Cardosa Arias, escribe: “Creo que acaso el periodista –el periodista revolucionario, que vive y escribe justo en el corazón de una revolución-, tiene que, con más urgencia y exactitud aplicar esa formación e ir evolucionando de manera tal que la vida no lo deje atrás. Y tiene que evolucionar ideológica y técnicamente”.

Y más adelante, agrega: “Es el periodista uno de los profesionales que menos puede permitirse la inconveniencia de no ser óptimo en su profesión”.

Debemos, entonces, empezar por ser buenos reporteros, informadores, forjarnos en ese principio porque no hay oficio más apasionante que ese de buscar y trasmitir noticias para después, con el paso de los años, y con la acumulación de los conocimientos y las experiencias, llegar a ser lo que aún muchos estamos intentando: un periodista completo.

Se ha dicho muchas veces que un periodista integral será aquel capaz de expresarse en cualesquiera de los géneros periodísticos, sin olvidar que la experiencia señala la existencia de excelentes periodistas que jamás han escrito en un determinado género.

 

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